Conocidas por su sabor a nuez o avellana, las lentejas pardina son de pequeño tamaño y de color marrón terroso. Una vez cocida, presenta una piel muy fina, casi imperceptible, y se mantiene entera. Es la lenteja más común en guisos, aunque en verano, para no renunciar a sus excelentes cualidades nutricionales, también se puede disfrutar en ensaladas y en diversos platos de la cocina mediterránea.